EL GÉNESIS LOS MILAGROS Y LAS PROFECÍAS SEGÚN EL ESPIRITISMO

Allan Kardec

Volver al menú
4. Los elementos fluídicos del mundo espiritual están fuera del alcance de nuestros instrumentos de análisis y de la percepción de nuestros sentidos, adecuados para la percepción de la materia tangible y no de la materia etérea. Los hay que pertenecen a un medio diferente del nuestro, a tal punto que de ellos sólo podemos darnos una idea mediante comparaciones, tan imperfectas como aquellas por las cuales un ciego de nacimiento procura dar una idea de la teoría de los colores.


No obstante, entre esos fluidos, algunos están tan estrechamente ligados a la vida corporal que, en cierta forma, pertenecen al ámbito terrenal. A falta de una percepción directa, es posible observar sus efectos como se observan los del fluido del imán, fluido que jamás ha sido visto y acerca de cuya naturaleza se pueden obtener conocimientos de cierta precisión. Ese estudio es esencial, porque en él reside la solución de una gran cantidad de fenómenos que no se pueden explicar a través las leyes de la materia exclusivamente.