EL GÉNESIS LOS MILAGROS Y LAS PROFECÍAS SEGÚN EL ESPIRITISMO

Allan Kardec

Volver al menú
7. El equinoccio es el instante cuando el Sol, pasando de un hemisferio al otro, se halla perpendicular sobre el ecuador, lo que acontece dos veces al año, hacia el 21 de marzo, cuando el Sol regresa al hemisferio boreal y hacia el 22 de septiembre, cuando regresa al hemisferio austral.


Pero, como consecuencia de un cambio gradual en la oblicuidad del eje, que produce una variación en la oblicuidad del ecuador sobre la eclíptica, el momento preciso del equinoccio se adelanta cada año algunos minutos (25 minutos y 7 segundos). Es precisamente este adelanto el que recibe el nombre de precesión de los equinoccios (del latín proecedere, ir adelante; de proe, antes, y cedere, ir; y aequinoctium, de aequus, igual, y nox, noche).


Estos pocos minutos, con el tiempo, suman horas, días, meses y años. Por tal razón el equinoccio de primavera, que se produce actualmente en marzo, tendrá lugar, en algún momento, en febrero, después de enero, más tarde en diciembre, y en ese entonces el mes de diciembre tendrá la temperatura del mes de marzo y marzo la de junio, y así sucesivamente hasta que, volviendo al mes de marzo, las cosas retornarán al estado actual, lo que ocurrirá en 25.868 años, para volver a comenzar la misma revolución indefinidamente. *


______________________________________
* La precesión de los equinoccios produce otro cambio, el que se opera en la posición de los signos del zodíaco.

La Tierra gira alrededor del Sol en un año, y a medida que avanza, el Sol se encuentra cada mes frente a una nueva constelación. Estas constelaciones son doce, a saber: Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpión, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis. Se las denomina constelaciones zodiacales, o signos del zodíaco, y forman un círculo en el plano del ecuador terrestre. De acuerdo con el mes de nacimiento de un individuo, se decía que nació bajo tal signo: de ahí los pronósticos de la astrología. Pero, como consecuencia de la precesión de los equinoccios, ocurre que los meses no corresponden más a las mismas constelaciones. Por ejemplo: quien nace en el mes de julio no pertenece más al signo de Leo, sino al de Cáncer. De esta forma se desmorona la idea supersticiosa ligada a la influencia de los signos (cap. V, n.o 12). [N. de A. Kardec.]